News of the World (parte 1)

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News of the WorldLa polémica suscitada por el cierre del periódico News of the World ha vuelto a traer a la palestra la ética empresarial. Aprovechando este momento creo que podemos reflexionar sobre varios aspectos interesantes de este caso:

  • La curiosidad: oferta y demanda
  • Derecho a la intimidad y derecho a la información
  • Valoración ética de los procesos de obtención de información
  • Uso de información privilegiada.
  • Responsabilidad de la alta dirección
  • Responsabilidad social de los medios de comunicación
  • Aceptación de regalos
  • Ni la primicia ni la audiencia son excusas para actuar sin escrúpulos

En entradas sucesivas iremos tratando estos temas.

La curiosidad: oferta y demanda

Nos encontramos en una sociedad transparente y curiosa. Transparente porque ofrecemos al mundo mil aspectos de nuestra intimidad a través de redes sociales, blogs, correos … Y terriblemente curiosa. La curiosidad innata al hombre se ha visto alentada tanto por unas posibilidades inverosímiles hace unos años de acceso a información gracias a internet, sino también por una enorme oferta por parte de los medios de comunicación. 

Reflexionemos sobre el objeto de nuestra natural curiosidad. Por un lado existe una curiosidad sana, enriquecedora y formativa, hambrienta de nuevos conocimientos, experiencias, finita y autosaciante y otra curiosidad, torcida, cotilla, que se mete en la vida de perfectos desconocidos sin más pretensión formativa o enriquecedora, la cual alienta juicios de valor, envidias, críticas, conversaciones vanales. La curiosidad puede ser una virtud y un vicio como vemos, pero ¿cómo nos afecta?.

Como personas observadas -productores- debemos cuidar el pudor, la discreción y la modestia. Como observadores -consumidores- debemos preguntarnos sobre la intención de nuestra curiosidad, si tenemos legitimidad para conocer más o menos de esas personas. Y finalmente  los medios de comunicación -comercializadores- tienen un gran poder. Veamos por qué.

Existe una demanda “natural” de información “social” pero también se ha generado una demanda “artificial”. Apoyados en esa curiosidad natural y la propia debilidad humana -que no sabe regular su apetito- muchos medios de comunicación han ofrecido nuevos productos, revelan nuevos escándalos que si bien inicialmente pueden provocar aversión, poco a poco se han constituido en práctica común. Zanahorias apetitosas, rentables para los editores, no saciantes y además poco nutritivas. Sin saberlo, nos han convertido en famélicos asnos adictos a los escándalos, ya que ni nos hemos alimentado bien (nuestra natural curiosidad sigue hambrienta), ni somos mejores (hemos perdido el tiempo con tonterías) y además nos han hecho adictos a la heroína del cotilleo y del escándalo morboso. 

Próximamente trataremos el Derecho a la intimidad y el derecho a la información.

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