Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir

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coronaLas palabras de D. Juan Carlos I han propiciado una unánime respuesta positiva

Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir

Me gustaría detenerme en cada una de las tres partes de las breves palabras del monarca. En primer lugar “me he equivocado“. Creo que dice mucho de la categoría de cualquier persona reconocer sus errores públicamente. Lo cual parte de una conciencia de haber errado. La formación de esa sensibilidad para advertir el error cometido es clave para cualquier ser humano. El hábito de realizar ese autoexamen para ver si las decisiones que tomamos son conforme a nuestros principios y valores, debe integrarse en nuestro quehacer cotidiano reservándonos un momento concreto en nuestra agenda. Por otro lado necesitamos la objetividad de alguien más para que en el caso de que no advirtamos el error o el riesgo, nuestro compañero de trabajo, nuestras esposas o maridos, nuestros amigos se sientan libres de advertirnos de nuestros errores. ¿Propiciamos ese clima?

Lo siento mucho“: no sólo podemos advertir el error y reconocerlo en público. El reconocimiento de las consecuencias de la acción y el mal -objetivo o subjetivo- causado, nos daña a nosotros mismos y a los demás. Por ese “lo siento mucho” supone sentir el mal causado tanto a uno mismo como a los que nos rodean.

Y finalmente, lo que en la moral clásica se denomina propósito de enmienda: “no volverá a ocurrir“. Reconocer el error, sentir de corazón el mal causado quedarían incompletos sin el propósito de no repetir dicha acción. Sin este último elemento lo anterior se quedaría simplemente en el ámbito estético.

Gracias a la inteligencia hemos advertido el error, gracias a nuestros sentimientos advertimos el dolor de nuestra falta y gracias a la voluntad pondremos los medios para que no se repita.

Cuantas veces debemos -yo el primero- ser raudos en reconocer el error, formar la conciencia para advertir las consecuencias de nuestras decisioneso (no sólo en los demás sino también en uno mismo) y proponernos no volver a caer. Tenemos un buen ejemplo delante.

 

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